En menos de dos meses, centenares de empresas han cerrado y miles de guatemaltecos enfrentan el desempleo encerrados en sus viviendas, sin posibilidad de buscar trabajo. Lo que vive el país no es producto de una recesión, sino de una paralización forzosa que resulta del abordaje dado por el gobierno a la epidemia. Las empresas no reciben ningún incentivo para reactivarse y nos enfrentamos a un panorama de desempleo masivo, que puede llevarnos a un caos de violencia y pobreza extrema generalizada.
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